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Algunos mensajes que vienen desde tiempos que mi memoria no registra por no haber vivido en ellos, o al menos finjo no recordarlos, me causan curiosidad, porque si algo hace el tiempo es transformar todo en un anacronismo.
A pesar de ello, hay alguna que otra cosa que sobreviven por puro espíritu de contradicción y ni el tiempo puede demoler, frases que son siempre vigentes, creo que porque vienen impresos en el adn de las personas y se conecta de alguna manera invisible con el deseo biológico.
Una de ellas es el deseo típico de toda pareja que se inicia, a esperar, recibir o escuchar ciertas frases típicas, que provienen de diferentes fuentes, de los parientes, de los desconocidos que llenan el silencio en los ascensores, de los amigos solteros, de los casados, de la mamá, de la suegra, en fin, de todos, incluyendo una misma.
Con una intuición, que ya no puede ser casual Yanina Bouche toma esa pequeña frase que encarna grandes cosas y revierte el uso y significado con una visión que, a mi al menos, me asusta.
Me da miedo Yanina Bouche y su texto “Hay que tener dos”, del número 31 en Odradek, no sé, no me animé a recomendar a mayores de 31, estoy consultando con gente que de eso sabe, y quizás haya una posibilidad de leerlo en grupos, tal vez de autoayuda.
Literalmente leí en voz alta hoy mismo, ese texto, y la reacción fue tan variopinta como lo esperaba, pero el resultado está cerca de asemejarse al que yo expresé: nos da miedo Yanina Bouche. Es una "mostra", dijo alquien que prefiere quedar en el anonimato.
No quiero adelantar nada, pero aconsejo a los lectores de Odradek, dejar ese plato fuerte para el final.




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Que el tiempo tiene su propia geometría ya es cosa sabida, que al pasado nos lo inventamos de vez en cuando y nos tomamos licencias poéticas con sus efectos, también, que a muchos nos asedian los Dejá vu, no es menos conocido, pero sí menos admitido, eso me pasó en el número 30, con el texto de Carmen Arriaga, “Kafka”, primero pensé: cómo, me plagiaron, este cuento lo escribí yo, luego lo miré bien, y dije, no, la mariposa sobre la que supuestamente hubiera escrito yo, no sería monarca, sino aquella que aletea en China y llueve en Nueva York, que a propósito de ese asunto, ya me han comentado que hay algunos que interpretan que eso significa que los Chinos hasta con los insectos influyen en Nueva York o que en Nueva York llueve por cualquier cosa; con lo cual una se ve obligada a explicar que los lugares no importan sino que esa anécdota revela el caos, y qué caos existe más rebelde que el tiempo. Lo que en realidad ocurrió fue que ya había leído el texto de Carme Arriaga, y que ya había reflexionado sobre él en otra ocasión, se encontraba en el número Virtual de Odradek, allá hace unos meses, por septiembre, el título de mi comentario es: En qué se diferencia una mariposa de un escarabajo, lo peor fue que de alguna manera coincidí con lo que pensé del texto en aquella ocasión, y ahora que dejé de preocuparme por el Dejá vú, comencé a preocuparme por el tiempo que se ha plegado sobre este número provocando esta duplicación. Ya hay otras singularidades en Odradek, como que el número 14 de Odradek ha caído en algún agujero negro cósmico, y nunca emergió a la luz, o que hay algunos del staff de Odradek que ven trastes en las cartas, y algunos otros que anuncian sagas, pero es la primera vez que veo un texto escapar hacia el futuro.



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Las fiestas de fin de año desaparecieron. Desaparecieron de las vidrieras, de las casas y en el único lugar, aunque solitarias, se notan es en los precios.
En este enero de clima extraño, en el número 30 de enero, de la revista Odradek, con el texto de María Marta Gigena, “La vuelta”, recupera ese hecho, como para recordarnos la circunstancia del evento.
En esta propuesta aparece Betty, protagonista conocida, sobre todo por mi, puesto que nos encontramos en el número 27 de la revista Odradek, con el texto “De Rusia con amor”, donde coincidimos en coordenadas espaciales pero no temporales en el comentario “Jakobson versus Jacobson”, de este mismo blog.
Imaginé que de repente habían pasado 5000 años, y sólo la revista Odradek sobrevive, y una raza de otro planeta viene a estudiar lo que fue la vida en la tierra, este número de la revista sería el único indicio de que hubiera, la humanidad, festejado el fin de año ¿festejado?
En el fondo, no había notado que me gustara que no se contaran cuentos de navidad o fin de año, ya es como la composición tema “la vaca”, parece que se ha dicho todo, siempre alguien cuenta una historia, en la que ocurren cosas inauditas, que involucra peleas familiares, a veces me ha tentado pensar que las fiestas sacan lo peor y lo mejor de las relaciones familiares.
Sin embargo en el texto de María Marta Gigena, lo bueno es que ese tipo de historia no aparece, sino que me gustó porque comienza como terminan las fiestas de fin de año y termina como comienzan.
Aunque un poco tarde este comentario, debido a que Odradek es algo caprichosa con el tema de las fechas, sale, pero la fecha en que se publica es un secreto celosamente guardado en cajas de varias llaves, nadie sabe el número de llaves, se abre una caja por día, y todos los meses cambia el número de cajas.
¡Feliz año!


Ana Abregú


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