Blogger Template by Blogcrowds.

Músicos que también son escritores, o escritores que son músicos, es difícil saber cómo nombrarlos, pero son muchos. Por citar algunos ejemplos: el francés Boris Vian, escritor y trompetista entre otras cosas; Julio Cortázar, escritor que tocaba el saxo tenor; Filisberto Hernández, escritor y pianista profesional, Macedonio Fernández, escritor que gustaba de tocar la guitarra y pongamos también en la lista al escritor, compositor, pianista y showman Leo Masliah, a la sazón colaborador de Odradek.
También entre los escritores de la revista hay quien firma autógrafos por las dos ventanillas, como escritor y como músico. Se trata de Adrián Drut, quien se destaca con su guitarra en el trío The Swingers.
The Swingers es uno de los escasos combos que mantiene la tradición del swing manouche en América del Sur, otorgándole especial atención al sonido gitano-europeo. Un auténtico caldo multicultural - producto de los guitarristas Criminel y Mich (oriundos de Palermo y Francia, respectivamente) y del bajista rumano Tibo Dibo- The Swingers recrea el estilo agregándole un inimitable "savoir faire" porteño. El sábado 27 de febrero a las 23.00 hs en No Avestruz, Humbolt 1857, se presentarán en vivo con entrada gratuita.
Melómanos y amantes de la literatura portátil, de parabienes.

Roberto Gárriz


Este blog se mantiene con escritores de la Revista Odradek

Cuatro días a pescar, era la consigna y allí íbamos, la semana pasada, en el automóvil que habíamos conseguido, un Ford Galaxy modelo 1999, el Director Editorial de la revista, el vice director del departamento de arte, nuestro principal anunciante y yo.
Y no hay mucho más que decir que un buen lector de policiales no haya deducido. Para qué extenderme detallando el calor que hacía la semana pasada, no hace falta ser mecánico para intuir que el automóvil se descompuso antes de recorrer los primeros doscientos kilómetros, que no encontramos ningún lugar decente donde comprar una bebida fría, ni hablar de pasar la noche. Entonces el malhumor, el cansancio, la ira y el riesgo de deshidratación son las consecuencias lógicas. Los micros no paran donde no hay bebidas frías, parece obvio. Tampoco hay bebidas frías donde no paran los micros.
El automóvil club no responde los llamados de los que no somos socios, eso lo sabe cualquiera.
¿Hace falta seguir contando? ¿es necesario continuar el viaje? No, vamos a saltearnos la narración de la noche en el camping, las cosas que allí sucedieron. Solamente diremos que a nuestro regreso se decidió que el número de febrero estuviera dedicado a los monstruos.
El lector despabilado entenderá el resto.

Roberto Gárriz



Este blog se mantiene con escritores de la Revista Odradek

Con el número 43 la revista Odradek cumplirá 3 años y medio de existencia.
En casi todos los números se han incluido colaboraciones llegadas a nuestra página web. Esas colaboraciones han condimentado el menú bastante heterogéneo que tratamos de ofrecer. Desde escritores consagrados como Ricardo Piglia, Graciela Avram, Leo Masliah, por citar algunos ejemplos, a otros menos sonados, todos han encontrado su lugar en nuestras páginas o en algún número virtual en la página web de la revista cuando la extensión de los textos o la cantidad de colaboraciones recibidas excedía la capacidad de la edición en papel.
Esa multiplicidad de escritores, estilos y géneros que han enviado sus colaboraciones sometiéndose a la única restricción del espacio nos ha enriquecido y es por eso que queremos agradecerles públicamente su confianza por elegirnos como medio para publicar sus textos.
Más allá de que cada uno escribe desde su propio planeta, también sorprende la diversidad de los lugares de origen de las colaboraciones. Hemos publicado a Marlene Pasini de México, a Pablo Maronna que nos escribió desde Madrid, a Pilar Ordóñez que lo hizo desde Córdoba, a Javier Laquidara y a María Laura Fernández Berro desde La Plata a Carmen Arriaga desde Barcelona, por citar algunos ejemplos.
Diversidad y cantidad, porque son 40 colaboradores publicados entre narradores, ilustradores y poetas, que nos hacen fuertes frente a las críticas. Menos porque seamos buenos que porque somos muchos.

Roberto Gárriz

Este blog se mantiene con escritores de la Revista Odradek



He estado un poco ausente, el calor, el verano, lo que sea, pero no quería dejar pasar, ya que el momento es propicio, que el asunto del cine en 3D, es una experiencia de la que hay que participar, ya se habló de todo respecto al guión, el argumento, el tema, a favor, en contra, como sea, la 3D, vino para quedarse.
En ese sentido, me preguntaba cómo se acompañaría desde la literatura esta novedad y la respuesta me vino desde la revista Odradek, el texto de Mariano Quintero, “El diamante de San Martin”, me produjo ese vértigo de la otra dimensión.
Me gustó muchísimo, los invito a leerlo, está en el número 42 de la revista Odradek.




Este blog se mantiene con escritores de la Revista Odradek


Los años terminados en cero, se consideran prolijitos y se los confunde con pródigos. Ya he escuchado por ahí, augurios románticos, económicos, políticos.
La magia de la simetría tiene buena prensa.
De este modo, Odradek, se suma a esa vorágine: logrará asestarle a la década una huella, vaticinaron algunos, que ven en esta propuesta una especie de milagro: la permanencia.
La revista Odradek, mientras, se mira el rostro y se ve continua y liberada de géneros desde antes que llegara el año prolijito, y parece que no piensa ceder.
Odradek se hará un hueco en la agenda de los lectores e insistirá, ese es mi augurio personal.
Los minutos "concertados", o en concierto con Odradek, no traen suerte, ni bailan, ni cumplen sueños, pero gorgojean, luciendo literatura sin necesidad de atavío vacuo.
Felicidades a todos, autores y lectores, que el año prolijito nos mantenga en el encuentro con esta revista que para alguno de nosotros es un clásico necesario.

¡Felices fiestas para todos!

Este blog se mantiene con escritores de la Revista Odradek

Ediciones Odradek acaba de dar a conocer su plan editorial para el año 2010. Se destaca la novedad: “Odradek, el libro”, un largo anhelo de lectores y público en general. Allí se agruparán cuentos inéditos, ensayos, textos seleccionados, con el útil acompañamiento de notas biográficas de los autores.
En “El libro de Arena”, Jorge Luis Borges describió un misterioso volumen de infinitas páginas que era ofrecido por un vendedor ambulante.
“Odradek, el libro” permitirá horas de disfrute, la aventura de las múltiples lecturas y relecturas, lo que de alguna otra manera también lo convertirá en un libro trastornado, trasnochado: infinito.
Dicen quienes han participado en la intimidad de la concepción del volumen que la infinitud (que no tiene ni puede tener fin ni término) es consecuencia del gesto en el trazo de la escritura, como una marca que no se imprime, como el viajero que no llega y por eso nunca aburre.
Habrá que esperar unos pocos meses para encontrar ese objeto maravilloso “Odradek, el libro”, pariente cercano de la revista. Recién entonces podremos constatar que el placebo de la literatura muta a pócima que permite la alquimia suficiente para convertir el suspenso que conlleva esta espera en placer.

Roberto Gárriz

Este blog se mantiene con escritores de la Revista Odradek

Tal vez no suceda todo al mismo tiempo en el mismo lugar. Como cuando en un día de lluvia, en unas calles hay sol. O será una sensación. Pero parecería que la poesía está pisando fuerte últimamente. Hay rumores de rimas. Como en viejos tiempos. Todo vuelve. Habrá decantado la espuma de los días...

Ya Spinetta hizo sangrar al durazno, Borges se dejó acechar por el espejo, Machado masticó el junco tierno a la sombra del alba y Martí dejó la rosa como estaba, el barco de Pizarnik encalló en el infierno, Artaud exhibió su ombligo aturdido y hasta García Márquez, sin métrica, nos dejó eternamente perseguidos por nubes de mariposas amarillas.

Pregunto ¿qué es la poesía? ¿Qué la distingue? ¿La opacidad de un orden, instantáneo, de palabras? ¿Un devenir de ideas a la intemperie? ¿La naturaleza ciclónica del lenguaje? ¿El alma en estado espeso? ¿O acaso el sueño rescatado del abismo o capturado entre el apenas despertar y el primer mate? ¿Qué es, qué tiene?

Hurgando con los dedos en la arena removida de los versos y llevando la mano abierta hacia los ojos, se encuentran pedazos de caracol de antiguos mares, cantos partidos venidos de rocas solitarias, la huella pulverizada de una caminata, la espina mordisqueada de algún pez vencido, el agrisado pelo de una cabeza abierta al universo, un cierto chicle desterrado de su herida, o restos del mejor amor en versión látex.

Nora Martínez


Este blog se mantiene con escritores de la Revista Odradek

Escribir para Odradek

Tengo miedo ¿entendés? Me amenazaron. Ya se dieron cuenta de mi estrategia para conseguir fama a su costa, y tengo que ser cuidadoso. Es gente peligrosa ¿entendés? No andan con vueltas. Podés curtirles la mina, zarparles guita o vaciarles la heladera y no pasa nada. Pero por una coma mal puesta o un adverbio de más son capaces de cualquier cosa. Son unos sacados. Te mandan a matar de querusa sin ningún miramiento. No se bancan el talento ajeno. Eso pasa. Saben que soy un puto genio, un relámpago en la oscuridad, un diamante único, y no se lo bancan. Y las minas son las peores. La que saca fotitos me quería sacar en pelotas… “ni en pedo flaca”, le dije, “¿querés una foto mía? pagá como las demás”. El asunto es que me amenazaron. Se juntan en un bar pedorro a discutir. Que si la metáfora tal cosa, que si el sintagma tal otra, que si la noción de autor lo de más allá. Y tienen gente que les hace los encargos, no te vayas a creer. Ellos no se ensucian las manos, no señor. Para eso les pagan a unos monos grandotes que vienen y te dicen cosas como “¿Así que vos sos el que puso “puto” y “mierda” en el cuentito ése? ¿No sabés que ese estilo es el estilo de fulano?” Y ahí despedite de tres o cuatro dientes, por abajo de las patas. Y eso si no tuviste la pésima idea de poner “pija” o “leche” en lugar de “mi enhiesta espada” o “el mar de mis jugos”, porque entonces podés estar seguro de pasar al menos un mes en el hospital. Te digo, es gente peligrosa. Y el Gómez ese... es el más pesado de todos. Es cinturón negro de Lacan. Te estrangula con un nudo borromeo con la misma ligereza con la que se tira pedos, ¿entendés? Por eso tengo miedo.

Adrián Drut

Este blog se mantiene con escritores de la Revista Odradek

Voy a explicar por qué de pronto estamos en el blog los que rara vez asomamos nuestras narices aquí: nos hemos encargado de reemplazar a Ana Abregú, quien al parecer aún se encuentra ocupadísima.
Ardua tarea la de reemplazar a la irremplazable Ana cuya invaluable empresa -entre muchas otras, desde luego- es ni más ni menos que la de darnos un lugar en estos sitios y aportar desde su generosa inteligencia una mirada, una lectura y hasta una interpretación y articulación de lo que escribimos, develando así aspectos nuestros en los que a veces nos es difícil reconocernos, seguramente porque no nos conocemos lo suficiente y tal vez tendríamos que hacerlo.
Es decir, que quien tiene la titularidad de escribir sobre nosotros es Ana, y esa titularidad bien ganada la tiene, a fuerza de incitarnos día tras día y por todos los medios existentes a que la salvemos de semejante honor haciéndonos cargo de hacer nosotros su tarea que a su juicio es nuestra y ella simplemente nos reemplaza.
Ahora bien, dado el gran placer que generan los textos de Ana Abregú por sí mismos - además del gustazo que nos provoca encontrarnos leídos y nombrados en el blog por alguien que nos piensa bien-, no puede suponerse que los haya motivado sufrimiento alguno. Por el contrario, también un gran placer debe haber estado presente en la génesis de sus excelentes artículos.
Ya lo dijo Freud, respecto de Ana Abregú y otros autores: “...nos pone en situación de gozar en adelante, sin avergonzarnos ni hacernos reproche alguno, de nuestras propias fantasías.” El poeta y la fantasía- 1907/1908.

Nora Martínez

Este blog se mantiene con escritores de la Revista Odradek

PREOCUPACIONES DE UN JEFE DE FAMILIA

Algunos dicen que la palabra Odradek es de origen eslovaco, y en base a esto tratan de explicar su etimología. Otros, en cambio, creen que es de origen alemán y sólo presenta influencia eslovaca. La imprecisión de ambas interpretaciones permite suponer, sin equivocarse, que ninguna de las dos es verdadera, sobre todo porque ninguna de las dos nos revela que esta palabra tenga algún sentido.
Naturalmente, nadie se ocuparía de estos estudios, si no existiera en realidad un ser que se llama Odradek. A primera vista se asemeja a un carretel de hilo, chato y en forma de estrella, y en efecto, también parece que tuviera hilos arrollados; por supuesto, sólo son trozos de hilos viejos y rotos, de diversos tipos y colores, no sólo anudados, sino también enredados entre sí, pero no es solamente un carretel, porque en medio de la estrella emerge un travesañito, y sobre éste, en ángulo recto, se inserta otro. Con ayuda de esta última barrita, de un lado, y de uno de los rayos de la estrella del otro, el conjunto puede erguirse como sobre dos patas.
Uno se siente inducido a creer que esta criatura tuvo en otro tiempo alguna especie de forma inteligible, y ahora está rota. Pero esto no parece comprobado; por lo menos, no hay nada que lo demuestre; no se ve ningún agregado, o superficie de rotura, que corrobore esta suposición; es un conjunto bastante insensato, pero dentro de su estilo, bien definido. De todos modos, no es posible un estudio más detallado, porque Odradek es extraordinariamente ágil, y no se puede apresarlo.
Se esconde alternativamente en la buhardilla, en la caja de la escalera, en los corredores, en el vestíbulo. A veces no se lo ve durante meses; seguramente se ha mudado a otra casa; pero siempre vuelve, fielmente, a la nuestra. A menudo, cuando uno sale por la puerta y lo encuentra apoyado justamente debajo de uno en la escalera, siente deseos de hablarle. Naturalmente, uno no le hace una pregunta difícil, más bien lo trata –su tamaño diminuto es tal vez el motivo- como a un niño.
- Bueno, ¿cómo te llamas?
- Odradek –dice él.
- ¿Y dónde vives?
- Domicilio desconocido –dice, y ríe; claro que es la risa de alguien que no tiene pulmones. Suena más o menos como el susurro de las hojas caídas.
Y así termina generalmente la conversación. Por otra parte, no siempre responde: a menudo se queda mucho tiempo callado, como la madera de que parece estar hecho.
Ociosamente me pregunto qué será de él. ¿Puede ocurrir que se muera? Todo lo que se muere tiene que haber tenido alguna especie de intención, alguna especie de actividad, que lo haya gastado; pero eso no puede decirse de Odradek. ¿Será posible entonces que siga rodando por las escaleras y arrastrando pedazos de hilo ante los pies de mis hijos y de los hijos de mis hijos? Evidentemente, no hace mal a nadie; pero la suposición de que pueda sobrevivirme me resulta casi dolorosa.

Franz Kafka

Incapaz de interpretar o agregar algo al texto de Kafka, contesto la pregunta “¿de dónde sacaron la palabra Odradek?”

Roberto Gárriz


Este blog se mantiene con escritores de la Revista Odradek

Me parece que me descubrieron. Yo no escribo, es cierto. Tal vez hago pinceladas, voy manchando con color, boceto ideas. Es cierto, y además debo reconocer que mi atracción por los climas es auténtica, es casi un sentimiento. O no. Pero de ninguna manera es ni consecuencia ni huella de haber cursado Meteorología alguna vez.
Pero ahora que revelaron mi truco, que ya no puedo engañar a nadie, voy a desenmascarar a todos los demás. A los que supuestamente escriben conmigo en Odradek.
Empecemos por Gárriz, Roberto Gárriz. Uno lo lee y desde ya es un placer ver cómo encuentra la palabra precisa en la frase imprescindible. De un pantallazo breve y contundente instala cada situación sin vueltas. Para colmo sus ideas son extraídas del pensamiento universal -aparentemente accesible para todo el mundo- pero que a nadie, como a él, nos es dado jamás interceptarlas (algunas palabras que uso hacen sonreír a mis amigos). Pero volviendo al tema Gárriz, y hablando de pantallazo, lo que él hace no es escritura, es cine. Vean sus textos: escena, corte a otra escena, funde a negro, escena.... y no falta nada ¿qué pasa entonces? Es cine. Cine de autor, guiones imperdibles ¡pero es cine!
Hay otra que hace cine, que tampoco escribe: Yanina Bouche. Un largo muestrario de cortometrajes que preparan el terreno para la gran película de humor trágico, mordaz, que tanta falta le hace a nuestro séptimo arte. Y que nos tiene aquí esperando.
A la sazón, sería lícito mencionar que Vanesa Pafundo también nos hace hasta rogar que continúe con lo que nos viene cocinando y nos ofrece tan racionadamente. Uno se tiene que conformar haciendo replay de su paso a paso por MDS, tratar de anotar sus exquisitos ingredientes y pasarle la mano a las miguitas que nos dejó en el mantel, relamiéndose mientras sigue esperando -aunque al fin la espera siempre algo de dulce tiene.
Por cercanía me ocuparé de Adrián Drut. Él hace jazz, no escribe. Cómo se explica si no, que cuando uno termina de leer algo suyo, de golpe se ve rodeado de vasos, humo, amigotes, poca luz, y música, sobre todo música, bajita, ahí, una zapadita de trasnoche o un tremendo estampido de trompeta, y un ventilador de techo que gira acalorado entre las risas? Porque hace jazz, no escribe.
Lo mismo que Mariano Quintero. Ahí lo tenemos, haciendo historieta al mejor estilo Tarantino. Sangriento y desbocado. Entre el cadáver risueño y el delito impune. En realidad, los renglones blancos entre párrafo y párrafo son las divisiones de los cuadritos de la historieta, a veces traspasados, si miran bien, por trompazos o puntapiés concretos o insinuados, que no se leen pero se ven, procurados entre los personajes: STUMP! AUCHCH! POGHZT! AGHHHJJ...!!!!
Tampoco escribe María Martha Gigena, digámoslo. Ventila vida y obra de esa pobre chica, Betty, tan modosita, adorable, que uno tiene ganas de... bueno, no de llevársela a su casa, pero de tratarla en serio, no sé, de otro modo. Porque lo que le falta a Betty es que alguien la trate bien, que la entienda, porque es medio rara, pero tal vez una pastillita en el té, no sé, pero bueno, uno se fue acostumbrando y quiere saber más... y más...
En cambio Germán García hace algo que tiene más que ver con la escritura: reescribe. O reinscribe. Reinscribe el testimonio de hechos no pasados. Es decir, hechos que no dejan de pasar, que no constituyen un pasado. Y no es que juegue con la verdad de la historia. No juega: baila con la verdadera historia, vuelta va, vuelta viene. Es un fenómeno en la pista.
Y bueno, Ezequiel De Rosso. En vez de escribir, destila. Con lujo de detalle destila gota a gota -y no se agota- todo lo que acapara en esa mente descomunal. Pero ¿eso es escribir? Claro, yo si tuviera todo lo que ese sujeto tiene en la cabeza, también, me pongo a escribir, y escribo.

Nora Martínez



Este blog se mantiene con escritores de la Revista Odradek

Entradas más recientes Entradas antiguas Inicio