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“Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga”, es el título del texto que Ezequiel De Rosso ha publicado en el último número de la revista Odradek, el número 24.
Desde el título y hasta el final, el uso de la sinécdoque refiere a una relación entre el espacio geográfico y la literatura, sin que se pueda determinar qué define a quién.
Subyace en el planteo un interesante cruce entre la conducta tribal, residuos atávicos aparentemente sostenidos por el análisis de la conducta social del hombre, y la literatura, conducta adquirida si es posible definirla así.
La conducta tribal, usada con un dispositivo de protección para defenderse de predadores y grupos humanos extraños, compensar riquezas y calamidades individuales, era el gran contenedor grupal para intercambiar información acerca de la presencia o ausencia de enemigos, e intercambiar información acerca del uso de instrumentos que permitan mejorar la vida del grupo. En la conducta tribal literaria hay, no sólo un comportamiento repetido, protección, contención, comprender mejor el mundo, sino que por una pretensión de sedante, a veces, conlleva a un fin, por “naturaleza”, indeseado, el lugar común y el clisé narrativo.
Este señalamiento de Ezequiel De Rosso, es bien recibido, es un signo de que no siempre la tendencia hacia una situación confortable desemboca en una literatura de consumo facilista. Si se puede hablar de un “racismo” en literatura sería en relación a textos mal construidos, referentes repetitivos de una irrealidad tranquilizadora que se repite como un mantra para apaciguar al lector.
Es una opinión personal que las características de la cultura tribal reaparecen incansablemente cada vez que se aflojan los lazos culturales, y en algunos casos, como en el que se señala, en dicho texto y citando al autor: “el buen gusto de la literatura de Palermo tal vez permita todavía algunas magias menores”.
La cultura tribal, que ayer era una estrategia racional de supervivencia, hoy referida a la literatura, demuestra que no siempre es un producto indeseable de las limitaciones del sistema social.
A leer pues, la revista. http://www.odradek.com.ar/
Ana Abregú.

Este blog se mantiene con escritores de la Revista Odradek



Esa es la pregunta que encuentro en general, cuando han conocido los contenidos de nuestra revista. La curiosidad comienza, cuando se les ocurre que no puede ser meramente una palabra que calza bien en la boca, sino que es una revista de literatura y en todas las revistas de literatura hay un malintencionado uso de palabras que significa que el lector tiene que saber que todas las palabras en una revista de literatura tienen una intención maligna, que en general apela a la biblioteca del lector para revelar o establecer un código con él, y a partir del cual toma estatus de prinvilegio. El lector no la palabra.


Supongamos por un momento que soy Kafka, en ese caso, y como soy Kafka puedo imaginarme cualquier cosa que Kafka imagine, tal que si me preguntaran qué es Odradek, pensaría que lo hermosamente perfecto de que alguien se pregunte eso, es que yo no responda nunca. Pero como sólo finjo ser Kafka y tengo alguna contaminación de otro ser que no es Kafka, sino yo, que finjo ser Kafka, intento responder como lo haria Kafka.


Con el texto que generó la palabra. Así que aquí, y ante numerosas solicitudes y preguntas al respecto va el significado de Odradek.



Las preocupaciones de un padre de familia



Algunos dicen que la palabra «odradek» precede del esloveno, y sobre esta base tratan de establecer su etimología. Otros, en cambio, creen que es de origen alemán, con alguna influencia del esloveno. Pero la incertidumbre de ambos supuestos despierta la sospecha de que ninguno de los dos sea correcto, sobre todo porque no ayudan a determinar el sentido de esa palabra.
Como es lógico, nadie se preocuparía por semejante investigación si no fuera porque existe realmente un ser llamado Odradek. A primera vista tiene el aspecto de un carrete de hilo en forma de estrella plana. Parece cubierto de hilo, pero más bien se trata de pedazos de hilo, de los tipos y colores más diversos, anudados o apelmazados entre sí. Pero no es únicamente un carrete de hilo, pues de su centro emerge un pequeño palito, al que está fijado otro, en ángulo recto. Con ayuda de este último, por un lado, y con una especie de prolongación que tiene uno de los radios, por el otro, el conjunto puede sostenerse como sobre dos patas.
Uno siente la tentación de creer que esta criatura tuvo, tiempo atrás, una figura más razonable y que ahora está rota. Pero éste no parece ser el caso; al menos, no encuentro ningún indicio de ello; en ninguna parte se ven huellas de añadidos o de puntas de rotura que pudieran darnos una pista en ese sentido; aunque el conjunto es absurdo, parece completo en sí. Y no es posible dar más detalles, porque Odradek es muy movedizo y no se deja atrapar.
Habita alternativamente bajo la techumbre, en escalera, en los pasillos y en el zaguán. A veces no se deja ver durante varios meses, como si se hubiese ido a otras casas, pero siempre vuelve a la nuestra. A veces, cuando uno sale por la puerta y lo descubre arrimado a la baranda, al pie de la escalera, entran ganas de hablar con él. No se le hacen preguntas difíciles, desde luego, porque, como es tan pequeño, uno lo trata como si fuera un niño.
-¿Cómo te llamas? -le pregunto.
-Odradek -me contesta.
-¿Y dónde vives?
-Domicilio indeterminado -dice y se ríe. Es una risa como la que se podría producir si no se tuvieran pulmones. Suena como el crujido de hojas secas, y con ella suele concluir la conversación. A veces ni siquiera contesta y permanece tan callado como la madera de la que parece hecho.
En vano me pregunto qué será de él. ¿Acaso puede morir? Todo lo que muere debe haber tenido alguna razón be ser, alguna clase de actividad que lo ha desgastado. Y éste no es el caso de Odradek. ¿Acaso rodará algún día por la escalera, arrastrando unos hilos ante los pies de mis hijos y de los hijos de mis hijos? No parece que haga mal a nadie; pero casi me resulta dolorosa la idea de que me pueda sobrevivir.


Franz Kafka


Ah. Si por alguna razón incomprensible, no encontraron la respuesta que buscaban, les recomiendo buscarla en Odradek.

Ana Abregú.

Este blog se mantiene con escritores de la Revista Odradek

Nuestro Consejero Directivo Ariel Bermani respondió las interesantísimas 10 preguntas del suplemento cultural del diario PERFIL del domingo 29 de junio pasado.

Para leer sus respuestas (y que las chicas vean además lo guapo que es) pueden hacer click acá.


El Consejo de Redacción de Odradek.

por Adrián DRUT.

Lo primero que me viene a la mente es lo siguiente: Hubo una época en la que cualquiera que contara con el dinero suficiente se hacía imprimir su librito de poemas, su recopilación de relatos fantásticos, su ensayo sesudo, su novela autobiográfica. La auto-edición era el único camino para hacer circular y distribuir – entre amigos y conocidos la mayoría de las veces, en alguna librería amiga si había suerte o contactos - algo que de otro modo no vería jamás la luz. Lo cierto es que muy poco diferencia a esas producciones (en contenido y calidad, no así en número) de las que pueblan los blogs que exponencialmente saturan día a día la web.

Un par de números atrás, un miembro del staff de ODRADEK escribía acerca de lo que significaba ser (o no ser) un “blogger”. Poco después la polémica estalló - si se puede llamar estallido a unos cuántos petardos lanzados con mucho tino a la cara de cientos de miles de escribas virtuales – a causa de las declaraciones de un conocido filósofo/escritor/intelectual nacional, y su consecuente retaliación por parte de aquellos (la mayoría) que se sintieron tocados, damnificados, “humillados y ofendidos”.

Si el paso de comedia saltó a los medios masivos fue por la estatura de quien opinó primero, y en absoluto a causa de los que respondieron en masa, sin ninguna creatividad y además velozmente (Internet como medio es ante todo eso: veloz) sin tomarse el trabajo de leer ni mucho menos de analizar la frase en cuestión.

Uno y otros hablaban, sin embargo, de cosas diferentes, como bien remarca alguien que, aun sin ser santo de mi devoción, sí tiene la virtud de reflexionar (y además, cómo no, tiene un blog).

La crítica – y el defecto – que en cuestión JPF le atribuye a los blogs no es privativa de ellos, como él mismo lo hace notar, y es ésto lo que se les escapa a los que se indignan cuando les muestran sus falencias. Apenas, y por cuestiones de cantidad, de moda, y de facilidad de acceso, es más visible, más evidente y más numerosa. Hace bulto.

Porque, y pongámonos serios un momento, ¿cuánta basura sin sustento, mal escrita y con contenido imbécil se edita anualmente en la Argentina? Y para colmo de males mucha de esa basura consume recursos (publicitarios, humanos, económicos) que bien podrían destinarse a otra cosa. ¿Cuánta de esa basura (producto de la decisión de los cerebros afiebrados del departamento de marketing, que llega luego del obligatorio brain-storming post análisis del market share y teniendo en cuenta el último figure-cut de brand positioning.. ah sí, los publicistas y “creativos”... ) editada con pompa y brillo y a precios exorbitantes termina a los pocos meses en la mesa de saldos de una avenida céntrica?

No habría que tener empacho en reconocer que el nivel de pelotudismo de uno es independiente de si se tiene o no un blog. El pelotudismo, al igual que el talento (o la falta de él), no se agranda ni se achica por entretenerse un rato escribiendo y leyendo idioteces en la web. Lo cual supone – dicho sea de paso – que el sujeto que a tal cosa se dedica debe ejercitar al menos sus aptitudes para leer y escribir, aunque sea a un nivel básico. Y eso, sobre todo en un país como éste, creo que es ya preferible a los miles de lipoaspirados cerebrales que todas las noches babean frente a una pantalla – otra pantalla – viendo quién se rompe una pierna bailando o patinando.
Como le escuché decir no hace mucho a alguien: “cuando puteás porque Tinelli es lo que es, preguntáte cuáles son los intelectuales con los que contamos para tirarle”.

Existen remeras que llevan escrita (en inglés, a fin de cuentas el mercado lo es todo) la única verdad del asunto: “A nadie le importa tu blog!”. Y es hora de que lo sepas. Así como tu librito impreso con sudor apenas si sobrevive en la estantería de tus mejores amigos y en una caja en el fondo de tu armario (apostemos: ¿tu madre aún conserva su ejemplar?), tu blog sólo es leído por un máximo de diez personas que te conocen y te dejan comentarios para divertirse.
A menos, claro, que formes parte de esos elegidos que publican en las plataformas digitales de los grandes medios. Caso en el cual el soporte es lo de menos (y el talento también), porque sencillamente se trata de otros pelotudos igual que vos, pero que tuvieron la suerte o el contacto precisos como para interesarle a alguien.

El problema no está en el soporte. El problema está – como siempre y para siempre – en el estilo. En lugar de putear a alguien que critica los blogs (pero tiene estilo), o en lugar de putear a alguien que escribe blogs (si no lo tiene), ocupáte del estilo. Es lo único que cuenta.

“Evitá los lugares en donde se habla de libros.
No hables sobre tu trabajo, no hay nada que decir acerca de él.
No te preguntes por qué ni para quién escribís, pero pensá que cada una de tus frases podría ser la última”.

Philippe Djian.

Adrián DRUT nace cuando era muy pequeño, apenas un bebé. Intentó sin suerte hacerse millonario, estrella de rock y modelo masculino. Habla y escribe fluidamente en francés y en inglés, y champurrea en portugués (pero aun no logra aprender español).

Tiene mucho tiempo libre, razón por la cual opera los blogs Criminal, Crimináipod y Conectados.

Trabaja actualmente en su tercera novela (trabaja es un decir).

Vanesa Pafundo nació en Buenos Aires, una noche de martes del mes de febrero. Su segundo nombre "Mara" fue ocultado por años, hasta que prefirió darlo a conocer antes de seguir aceptando las oprobiosas rimas de su ya conocido "Vanesa". Dicen quienes la conocen que ésa es la razón por la que nunca fue amiga de la poesía. Todavía no se sabe qué le hizo la literatura, pero debe haber sido muy grave.
Trabajó incansablemente de cualquier cosa hasta que conoció a los miembros de Odradek. Ahí se dio cuenta de que labura el que quiere. Hoy escribe crítica y no para de darle vueltas a la cantinela de lo difícil que es escribir desde hace 23 números.

En un lugar lejano de La Mancha, en el Centro Cultural de España en Buenos Aires, los días 7, 8 y 9 de mayo de 2008 se llevó a cabo el Encuentro Iberoamericano de Revistas Culturales con la presencia de directores y responsables de publicaciones de Argentina, Chile, México, España, Colombia, Venezuela, Costa Rica y Uruguay. Además estuvo Odradek.


Después de las exposiciones sobre las realidades del sector en los distintos países, se llegó a la conclusión que los problemas que afrontan son bastante parecidos y pueden resumirse en:
1)Falta de apoyo estatal.
2)Falta de apoyo privado.
3)Falta de lectores interesados en comprar revistas culturales.
Se identificó claramente a los suplementos literarios de los periódicos de mayor tirada como el enemigo que se apropia de los recursos publicitarios, recibe el asistencia interesada de las editoriales que los utilizan como vidriera para sus productos, recluta a las mejores periodistas con el sencillo argumento de abonarles sus participaciones y se queda también, en la mayoría de los casos, con la independencia de criterio de quienes allí escriben.
“La del alba sería cuando Don Quijote salió de la venta, tan contento, tan gallardo, tan alborozado por verse ya armado caballero, que el gozo le reventaba por las cinchas del caballo…No había andado mucho, cuando le pareció que a su diestra mano, de la espesura de un bosque que allí estaba, salían unas voces delicadas, como de persona que se quejaba; y apenas las hubo oído, cuando dijo: gracias doy al cielo por la merced que me hace, pues tan presto me pone ocasiones delante, donde yo pueda cumplir con lo que debo a mi profesión, y donde pueda coger el fruto de mis buenos deseos: estas voces sin duda son de algún menesteroso o menesterosa, que ha menester mi favor y ayuda: y volviendo las riendas encaminó a Rocinante hacia donde le pareció que las voces salían; “
Los asistentes al encuentro presentaron sus publicaciones: todas de jerarquía, lujosas ediciones conteniendo interesantísimos artículos que, en la estadística de ventas, poco importan al gran público consumidor, lo que ahuyenta a los patrocinadores.
¿Cómo revertir esa situación? ¿Cómo hacer visibles las revistas culturales? Considerando que cierta cultura interesa poco resulta difícil creer que las revistas dedicadas a esa cultura se conviertan en un éxito de ventas.
Ante este panorama desolador suenan voces reclamando cambios. Ufanados por sus tradiciones, los representantes de cada país exhiben algún antecedente más o menos presentables de revistas culturales que pese a algo (a no haberse valorado en su época, o a no haber publicado más de cinco números, o a haber terminado apoyando la dictadura de fulano, o haber sido financiado en sus comienzos por la Pepsi, o haber albergado en sus filas al que terminó confinado en Carabanchel) fueron señeras en su momento, o fueron la semilla de tal o cual cambio o alentaron aquella conquista social. Se acreditan los linajes y se reclaman las herencias que estuvieran más o menos vacantes.

Odradek, como el Hidalgo, va privado de dineros y camisas pero listo a lanzar su desafío a los gobiernos y a las grandes corporaciones que han sido indiferentes, cuando no directamente hostiles a las revistas culturales.

“Y viendo don Quijote lo que pasaba, con vos airada dijo: descortés caballero, mal parece tomaros con quien defender no se puede; subid sobre vuestro caballo, tomad vuestra lanza, que yo os haré conocer ser de cobardes lo que estáis haciendo”

No faltaron en el Encuentro las propuestas para crear comisiones que organicen nuevos encuentros para debatir la triste realidad del sector. Mientras se discuten iniciativas algunas revistas conseguirán apoyos y otras sucumbirán en el intento.
Odradek continuará cabalgando sin auspicio, compartiendo el no lugar de las revistas culturales malqueridas hasta que nos llegue la hora tan gloriosa, de vendernos al Excel Group. Entonces dejaremos a Cervantes y entraremos en el encantador mundo de Kafka: lo advertimos, por algo nos llamamos Odradek. Un secreto a voces.

El resúmen oficial del encuentro puede leerse acá.


Participaron:
El malpensante (Colombia)
Luna de locos (Colombia)
Replicante (México)
Cuaderno Salmón (México)
Diario de Poesía (Argentina)
Plátanoverde (Venezuela)
Ciertopez (Chile)
Otra Parte (Argentina)
Letra Internacional (España)
Odradek (Argentina)

Roberto Gárriz, porteño y cosmopolita, practica el dandismo sin éxito. Autor de la novela “Echándonos de Menos” (ediciones De La Flor- 2005)

Algo más interesante

por Roberto Gárriz.

Saltó de a uno por los noventa canales de la tele, incluyendo los nevados y los borrosos. Volvió al punto de partida. Revisó los mensajes de texto guardados en el celular. Levantó el libro como para conocer su peso exacto. Lo dejó. Descubrió la revista. La desplegó. Leyó los títulos, algunos, no todos. Buscaba algo más interesante.


El texto completo de este artículo se encuentra en ODRADEK 22 (y también acá, porque ESTE es el texto completo).

PS: Gárriz , vagoneta!

Nora Martínez. Cinturón negro de yoga. Escribe 24 caracteres por segundo.
Su verdadero nombre es Martínez Nora.
Hija de dos maestros de frontera (Adrogué-Burzaco).

En Odradek no sólo producimos los textos que se publican en la revista, sino también otras maravillas dignas de ser coleccionadas. A medida que se nos ocurran (lo cual sucede raramente) las podrán encontrar en formato ipaper como en esta entrada, y también en descarga directa, en la barra de la izquierda.
A modo de adelanto, la verba irredenta de Ezequiel De Rosso glosando sobre Macedonio Fernández.
(Artículo leído ante un nutrido grupo de fans durante los festejos del aniversario de ODRADEK en la Fundación Descartes en 2007)

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Yanina Bouche. Últimamente no ganó nada, pero hace algunos años se alzó con varias medallas, fuera de joda (salto en alto, salto en largo, mejor promedio, 100 metros llanos). Su padre tenía la habilidad de escribir en espejo (con ambas manos, de izquierda a derecha y viceversa), su madre llegó a guardar el costurero en la heladera y a ponerle Odex a la ensalada. Ello explicaría buena parte de su creatividad, ¿no?

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